CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE. CERTIFICADO BREEAM (1)

Construcción Sostenible: ¿qué es? Al hablar de ello solemos pensar en la aplicación de una serie de medidas constructivas relacionadas con el aislamiento y las energías renovables, de las cuales la más icónica es la instalación placas solares.  Pero la sostenibilidad en la construcción va mucho más allá de incluir algunos aspectos “respetuosos con el medio ambiente” en el diseño de un proyecto; supera incluso el proceso mismo de la construcción, llegando a comprometer al mercado y la sociedad en su totalidad.

La construcción sostenible es la aplicación en edificación de los principios que guían la sostenibilidad mundial, recogidos por las Naciones Unidas en su 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La certificación BREEAM es uno de los estándares de sostenibilidad más globales que existen actualmente Su objetivo final es garantizar la sostenibilidad del mercado, es decir, mejorar y transformar el sector de la construcción, representando a todas las partes implicadas, desde el promotor al cliente final. Esto genera no sólo beneficios medioambientales, sino también económicos y sociales. A través de la evaluación de diferentes aspectos en las fases de diseño, ejecución y mantenimiento de un edificio de obra nueva o intervención urbanística, se llega a una puntuación BREEAM: aprobado, bueno, muy bueno, excelente o excepcional. Esta diferenciación del inmueble se traduce en una importante garantía de calidad para el usuario.

 

Tan importantes son los grandes objetivos finales como las acciones concretas necesarias para conseguirlos, pues estas son, para promotores y técnicos, en las que se traduce la sostenibilidad. ¿Qué conlleva para los agentes implicados conseguir este estándar? ¿En qué se ha de diferenciar su forma de trabajo de la que tradicional para que el resultado sea también diferente – y mejor?

Hablamos con Maria Maroño Breijo ingeniera y asesora BREEAM España, para conocer, desde el punto de vista técnico, qué quiere decir a efectos prácticos construir un edificio con certificado de sostenibilidad BREEAM.

 

¿Cuál es la principal diferencia entre este Certificado y otros como LEED, VERDE o DGNB, respecto al papel y funciones del promotor, por un lado, y técnicos por otro?

El papel del promotor y los técnicos es básicamente siempre el mismo. Por parte del promotor es fundamental que piense en la Certificación Ambiental desde el primer momento en que decide promover un proyecto y comunique su visión y objetivos al equipo de proyecto que contrate. Que la sostenibilidad ambiental parta del promotor desde un momento inicial y que transmita sus objetivos claramente hará que los aspectos de la certificación ambiental formen parte del propio ADN del proyecto.

Con respecto a los técnicos, como ocurre en cualquier otro proyecto, su responsabilidad es conseguir que el proyecto refleje todos los requisitos del promotor, incluyendo en este caso, los referentes a la certificación ambiental.

El promotor siempre debe plantear claramente su objetivo y el equipo de proyecto asegurarse de que el proyecto recoja todas las estrategias necesarias para justificar el cumplimiento de los requisitos de su cliente y a su vez de la certificación que se persiga.

 

 

¿Qué nuevas o distintas rutinas tienen que implementar uno y otro agente?

La rutina principal es la COMUNICACIÓN, así en mayúsculas, que, aunque parece algo muy obvio, en algunos casos no lo resulta tanto. Es fundamental que todo el equipo trabaje de forma integrada con el mismo objetivo en mente. En los proyectos convencionales estábamos todos muy acostumbrados a realizar nuestro mejor trabajo pero sin pensar en el trabajo de resto de profesionales del equipo. Los equipos estaban formados por grandes profesionales, pero cada uno enfocado en su propia área. Por suerte esa forma de trabajo está cambiando, pero es de vital importancia cuando uno se enfrenta a un proyecto que va a optar a una Certificación Ambiental. El objetivo de todos los integrantes del equipo debe ser el mismo y para ello, en muchas ocasiones, debemos adaptar nuestro trabajo y tener en consideración las opiniones de los profesionales de todas las áreas involucradas en el objetivo.

Una Certificación Ambiental sin duda da mucha visibilidad a los profesionales que trabajan en el proyecto, pero no debemos olvidar lo importante, la estrella es el edificio, que realmente es el que se certifica, con lo cual todos tenemos la misma importancia en el equipo y todos debemos trabajar para lograr que esa estrella brille.

A parte de la comunicación, lógicamente, surgen nuevas tareas o responsabilidades que no suelen estar presentes en proyectos convencionales.

Por parte del promotor habrá una parte importante de toma de decisiones y de establecimiento de políticas de gestión, programas e iniciativas relacionadas con la fase operacional del edificio y con los usuarios del mismo. Una Certificación Ambiental es algo vivo que debe mantenerse en el tiempo y en muchas ocasiones requiere de tareas específicas de comunicación a los usuarios, seguimiento y evaluación, para asegurar un proceso de mantenimiento y mejora continua. Estos programas e iniciativas van desde políticas comunicación, como por ejemplo programas de fomento del uso de vehículos de bajas emisiones, uso de coche compartido, buenas prácticas en el uso del agua, hasta la realización de evaluaciones post-ocupación mediante entrevistas con los usuarios finales del edificio para obtener información real del comportamiento del mismo y comprobar su adecuación con las previsiones teóricas iniciales, pasando por campañas de difusión de la certificación con el fin de compartir y promover las buenas prácticas llevadas a cabo.

Con respecto a los técnicos sí se debe destacar de forma importante que la labor documental es mucho más exigente que para un proyecto convencional. Esta parte documental afecta a todos los miembros del equipo, no se queda sólo en la fase de diseño, sino que llega incluso a la fase de post-construcción, con lo cual, además de a Arquitectos, Ingenieros y Especialistas, afecta también a la constructora, instaladora, y gestor de operaciones y mantenimiento.

Es importante tener en cuenta que lo que no se documente correctamente no se podrá justificar. Si un requisito determinado no está lo suficientemente documentado no se podrá afirmar que se cumple y eso afectará al nivel de certificación establecido como objetivo, en ocasiones de una forma tan importa que incluso puede hacerlo peligrar.

 

¿Qué fase se vuelve crucial (y que si no, no lo sería) cuando se acomete un proyecto desde el inicio siguiendo los preceptos BREEAM?

En todos los proyectos es fundamental la fase inicial. El establecimiento claro de un objetivo en cuanto al nivel de certificación deseado y la definición de estrategias dirigidas al cumplimiento de ese objetivo desde la concepción del proyecto.

En esta primera fase deben determinarse, además, todos los especialistas necesarios contemplados por el sistema de certificación BREEAM para que puedan desarrollar su labor en la fase que corresponda, poder cumplir los requisitos en cada una de las áreas y que el proceso de certificación pueda desarrollarse de un modo satisfactorio. El número de estudios, y por lo tanto de especialistas necesarios, dependerá en gran medida del objetivo que se marque el promotor a la hora de obtener un nivel determinado de certificación. Cuanto más ambicioso sea el objetivo en lo que a nivel de certificación se refiere, más estudios serán necesarios para justificar los requisitos adecuados.

El establecimiento de estrategias en una fase muy inicial del diseño, facilitará la obtención de puntos que pueden venirnos dados incluso de forma gratuita si tenemos en cuenta las exigencias desde el minuto 1. Se podrán evitar de este modo inversiones económicas posteriores sin las cuales el nivel de certificación deseado se hace prácticamente imposible, por no haber tenido en cuenta determinados aspectos desde el momento inicial.

La elección de un buen emplazamiento, por ejemplo, facilita el cumplimiento del área de transporte. El área de transporte puede suponer el 8% de la puntuación de una certificación BREEAM (sin tener en cuenta el área de innovación). La puntuación dada por una buena localización puede decirse que es totalmente gratuita y la puntuación que aporta es lo suficientemente relevante como para tenerla en cuenta desde el momento de la decisión de promover un proyecto.

 Otro punto relevante en fases iniciales es también la adopción de estrategias de arquitectura pasiva. Estas técnicas contribuirán no sólo en el área de energía sino también en el de salud y bienestar. Un buen diseño de los huecos de fachada puede aportar puntuación en iluminación natural, y es algo que, si no se aborda en la fase inicial, no suele ser posible rescatarlo a posteriori.

Bajo mi punto de vista, la fase inicial de diseño conceptual es la fase crucial, aunque por mi experiencia también debo indicar que la gestión documental en el desarrollo de la obra es fundamental, y en muchas ocasiones crítica, para justificar determinadas áreas como materiales y residuos.

 

 

En la próxima entrada publicamos la segunda parte de la conversación con Maria.