SARIEGOS: UN AISLAMIENTO SOSTENIBLE FRENTE AL COVID.

Modelo de unidades de convivencia.

Si por algo se está caracterizando el Covid19, es por presentar el confinamiento como la única medida eficaz de protección y control del contagio. Una situación totalmente alejada de nuestro modo de vida actual y, por ende, causante de un gran desajuste tanto logístico como psicosocial. Esta crisis tiene otro rasgo distintivo: su virulencia sobre las personas mayores.

Actualmente, el reto es conseguir que el confinamiento sea una medida viable para todos, especialmente para la tercera edad. Necesitamos posibilitar el cumplimiento del distanciamiento social sin infringir un menoscabo de la calidad de vida; es decir, hemos de procurar un aislamiento sostenible. El hogar se ha revelado como un aliado absolutamente necesario: es (idealmente) protección de nuestro espacio y autonomía, a la vez que lugar para las actividades cotidianas. Pero, ¿qué ocurre cuando este hogar es una Residencia?

 

 

Cuando comenzamos a diseñar la nueva Residencia de Mayores en Sariegos, partimos de una pregunta muy simple: ¿Cómo nos gustaría que fuese un edificio de estas características si fuéramos nosotros mismos los usuarios? Y la respuesta fue igualmente fácil: lo que queremos todos, a cualquier edad y en cualquier circunstancia. Queremos un hogar amplio y luminoso; con diversidad de ambientes, donde poder gozar de autonomía y privacidad; confortable, seguro; y, sobre todo, sentirlo como propio.

Todas estas necesidades comunes, aplicadas a lo exigido en la normativa sectorial vigente en el momento de la redacción del proyecto y adaptada a la actual normativa del Decreto 14/2001, regulador de las condiciones y requisitos para la autorización y el funcionamiento de los centros de carácter social para personas mayores, se formalizaron en la creación de tres Unidades de Convivencia conectadas por espacios y servicios comunes, exteriores a ellas.

 

Los tres bloques se organizan análogamente en torno a un patio ajardinado -tipología tan presente en la arquitectura española-, huyendo de otras distribuciones más convencionales para este programa, como la espina de pez. Este apacible hortus conclusus está rodeado por un “claustro” acristalado que funciona simultáneamente como elemento de distribución hacia el interior de la Unidad, y de conexión entre los tres Bloques de Habitación que reúne el complejo. Desempeña el papel de plaza pública dentro de cada Unidad, un lugar de encuentro y estancia para los residentes. La socialización, además de ser uno de los factores más relevantes en el envejecimiento activo – tendencia decididamente promovida por la Atención Centrada en la Persona-, es vital para mantener una rutina saludable en una situación de confinamiento. Además, el hecho de ser una zona a cielo abierto y con una superficie de más de 200m2, permite el distanciamiento social indispensable para el control de la pandemia.

 

 

Ha sido el patio el elemento clave en el éxito de la Residencia de Mayores de Sariegos, lo que ha permitido adelantarse a las necesidades que iba a imponer el Covid. Las Unidades de Convivencias son, por definición, agrupaciones autónomas de baja densidad de ocupación, con estándares de superficie por residente y servicios propios muy elevados; por sí mismas, han demostrado ser una tipología muy eficaz para controlar y gestionar esta situación sanitaria. Pero la existencia del patio, de un exterior propio, consigue que esta autonomía no se transforme en un confinamiento claustrofóbico, sino en un aislamiento sostenible.

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