LA NUEVA RESIDENCIA DE MAYORES DE VIGO: CALIDAD ARQUITECTÓNICA Y COORDINACIÓN MILIMÉTRICA.

En diciembre de 2018 se obtenía la licencia de obra para la construcción de una nueva Residencia de Mayores en Vigo, una infraestructura asistencial de más de 6000m2 en el casco urbano de la ciudad. Sólo 18 meses después de comenzar las obras, en octubre de este mismo año, anunciábamos la finalización del Hogar. Con una dotación de 140 nuevas plazas, parking propio, 7 camas de enfermería, espacios de atención psicosocial y 7 Unidades de Convivencia distribuidas por planta, la construcción de esta Residencia constituye el último caso de éxito de nuestra forma de trabajar, basada en la calidad y el compromiso.

 

Transformando las rígidas condiciones urbanísticas impuestas por el Plan Parcial Quirós en argumentos del proyecto, formulamos las guías maestras que nos han conducido al éxito: calidad arquitectónica sin aditamentos; y coordinación entre todos los agentes, asegurada por la metodología BIM.

Entendimos que el entorno en el que íbamos a actuar -urbano consolidado pero con cierto grado de dispersión-, necesitaba un elemento aglutinador, un hito de referencia con el que los vecinos pudieran identificarse. El uso sociosanitario es, sin duda, uno de los caracteres con mayor capacidad de cohesión en la sociedad. Esta vocación de “faro” se materializa a través de un volumen claro y rotundo, cuyo detalle constructivo está sujeto a un estricto control, ausente de manierismos y decisiones superfluas.

La fachada, sobria y legible, deja leer claramente el programa interior: material opaco y neutro en lo privado, permeable y luminoso en lo público; menor escala en lo individual y mayor en lo colectivo. El despiece de la piel exterior constituye el tejido necesario para soportar y enlazar coherentemente ambos caracteres. Una trasposición de la estructura de cualquier núcleo urbano, que viene a reivindicar nuestra concepción sobre las residencias de ancianos: son un hogar más de entre todos los que forman una sociedad.

                        

Una estudiada modulación permite coordinar las dos escalas que reflejan los usos principales del edificio: habitaciones privadas y zonas de convivencia.

 

Tenemos claro que la calidad en arquitectura va mucho más allá del propio edificio. Es un hilo conductor presente desde los primeros bocetos, que va atravesando las sucesivas etapas de diseño, contratación y construcción, y se mantiene presente durante toda su vida útil. Esta es la manera de asegurar que las buenas intenciones proyectuales lleguen al usuario final. Para conseguirlo, hemos seguido la metodología BIM, y trabajado para la obtención de la certificación BREEAM, una de las certificaciones más exigentes en materia de sostenibilidad de la edificación. Su alcance va mucho más allá de la reducción del impacto ambiental -que siendo de importancia capital en toda intervención, no es el único índice de sostenibilidad-, llegando a evaluar la rentabilidad de cada etapa y la satisfacción y bienestar de los usuarios.

 

Por todo ello, la nueva Residencia de Personas Mayores de Vigo representa lo que para TCU es una buena arquitectura: la suma de compromiso con el proyecto, corresponsabilidad social y soluciones capaces de armonizar sólidamente las exigencias programáticas, compositivas, constructivas y económicas.

Imagenes: Luis Diaz