CÓMO TRANSFORMAR UNA RESIDENCIA EN UN LUGAR SEGURO FRENTE AL COVID.

Compartimos nuestro artículo publicado en el portal de Hospitecnia de cómo transformar una residencia en un lugar seguro frente al Covid.

Artículo Hospitecnia

Durante los últimos meses, el equipo de TCU Arquitectos estamos inmersos en la transformación de varias residencias de ancianos en lugares seguros frente al Covid. El éxito de estas intervenciones radica en su precisión quirúrgica: actuar en puntos clave modificando su funcionamiento, sin entorpecer el día a día normal ni alterar su esencia de hogar.

Con ello perseguimos un doble objetivo: mantener separados a los residentes infectados del resto de los usuarios, y evitar la entrada de nuevos focos de contagio desde el exterior. A la primera necesidad se responde con una Estrategia de Segregación Integral, mientras que el segundo se cubre con un Protocolo de Control en Accesos. Ambas herramientas son complementarias y, apoyándose en la estructura de las Unidades de Convivencia -tipología que está demostrando ser realmente eficaz en esta situación de emergencia sanitaria1– consiguen dotar al centro de los medios adecuados contra el Covid.

 

 ESTRATEGIA DE SEGREGACIÓN INTEGRAL

Las acciones que definen esta Estrategia son:

1.Definir zonas diferenciadas de infectados y no infectados. Entre ambas no debe existir ninguna conexión directa. Para planificar estos ámbitos, hemos recurrido a la división arquitectónica propia de las Unidades de Convivencia, asegurando un funcionamiento correcto y autónomo de cada área.

Como ejemplo canónico de esto, estamos trabajando en un Centro en Murcia: la zonificación se apoyada en la división por Unidades, entre las que media un gran espacio, aumentando la estanqueidad entre ellas.

2.Trazar flujos segregados según usuario y estado: residente infectado, residente sano, personal del centro, suministros, residuos y familiares. También para esto nos apoyamos en las circulaciones de las Unidades de Convivencia: aprovechamos la doble circulación exterior e interior a la Unidad, para personal y residentes respectivamente, superponemos el sentido de “marcha hacia adelante”, y estudiamos los puntos críticos, es decir, aquellos donde se conectan áreas distintas o se produce transferencia de personas y/o suministros.

3.Diferenciar núcleos verticales. También se ha de hacer una segregación de las circulaciones verticales, con el mismo criterio que en las horizontales y la zonificación, de manera que sean utilizados siempre por personas no infectadas o infectadas.

En Tenerife, hemos resuelto el comprometido recorrido de evacuación de pacientes graves a través del ascensor reservado para infectados, conduciéndoles directamente al sótano, evitando cualquier cruce con otros residentes, personal o suministros, desde donde salen al exterior.

4.Vestíbulos en sobrepresión para aislar zonas distintas entre sí. En caso de no existir tal espacio formalmente, se puede recurrir a un vestíbulo itinerante. Este tipo de instalación es de gran ayuda para reconfigurar espacios.

5.Instalaciones de climatización independiente para zona de infectados y de no infectados. Además de evitar la transmisión de agentes patógenos por el aire o, permite controlar mejor las diferencias de presión en las distintas áreas.

 

PROTOCOLO DE CONTROL DE ACCESOS.

1.Accesos diferenciados por usuario: residente sano, nuevo residente, salida residente infectado, personal del centro, suministros, residuos y familiares. Esta medida va indisolublemente unida a la zonificación y la segregación de flujos. Si falla, la trazabilidad y el control de los contagios en el interior de la residencia quedan anulados.

La residencia de Murcia representa, nuevamente, este principio con gran claridad, contemplando la entrada de nuevos residentes a través de la Enfermería, donde permanecen 15 días después de los cuales se les ubica, si procede, en la zona descon               taminada. Así mismo, el andén de carga y descarga, en el sótano, se comunica con el interior del edificio a través de un vestíbulo de descontaminación y otro en sobrepresión sucesivamente.

2.Equipamiento de control en los accesos al centro. Dotar a todos accesos desde el exterior con puertas automáticas, cámaras térmicas y felpudos descontaminantes. También es recomendable colocar cámaras térmicas en los vestíbulos que separan zonas limpias e infectadas.

3.Habilitación de espacios para EPIs. Lo ideal es que estos locales, así como los de equipamiento y material sanitario si los hubiera, sean contiguos a los accesos y con acceso directo desde el exterior.

4.Vestuarios de descontaminación para personal, tanto para acceder al interior de las zonas como para salir del centro. De esta forma, se evita el transporte de patógenos entre exterior e interior de la residencia.

5.Salas de visita equipadas con mamparas e interfonos. Estas habitaciones, con acceso desde el exterior y vestíbulo con sobrepresión, permiten encontrarse con los familiares sin riesgo de contagio.

Mejora de las Instalaciones Generales.

Además de las anteriores acciones, y en aquellos casos en que la infraestructura existente lo permite, se contemplan las siguientes medidas que mejorarán notablemente la seguridad frente al contagio:

  1. Vestíbulos de sobrepresión en habitaciones de infectados, con puerta empotrada en la pared, sólo visible en caso de positivo confirmado.
  2. Tomas de gases medicinales y de vacío fijas, para un pequeño porcentaje de residentes, instaladas en habitaciones individuales dentro de la Enfermería y en ciertas áreas controladas.
  3. Lavandería de barrera sanitaria, para evitar cruces entre la ropa limpia y sucia.
  4. Morgue con acceso independiente al exterior.

 

Por supuesto, el factor humano es tan imprescindible como el arquitectónico a la hora de asegurar el éxito de estas reformas Covid. Es imprescindible sumar a estas medidas un exigente protocolo de seguridad aplicado por el personal de la residencia. Además de designar a un responsable por Centro, encargado de llevar el control del número y estado de los casos, se debe tener en cuenta que cada trabajador sólo puede atender a un grupo de residentes: infectados o sanos, pero nunca a ambos. También es de suma importancia que el personal de una residencia con casos positivos, no trabaje en otros centros mientras dure el brote.

Es deber de la Dirección de los Hogares, tal y como propone la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología2 , redactar y publicar “los planes de contingencia de cada residencia para todos los usuarios y/o sus familiares” , y que estos expongan claramente qué iniciativas se llevarán a cabo “durante los periodos de confinamiento de los residente para paliar los efectos del aislamiento”, haciendo especial hincapié en el mantenimiento de actividades físicas y de relación social. Tal es el caso de la Residencia tinerfeña anteriormente comentada, donde hemos transformado la Sala de Terapia Ocupacional, común para todos los usuarios, en una Sala Estancial y de Comedor vinculada a la zona de residentes infectadas. De esta manera, rebajamos la sensación de aislamiento que subraya distribuir la comida habitación por habitación.

 

La creación de un ambiente bioseguro implica, por tanto, la coordinación de factores arquitectónicos, mecánicos y humanos. De nada servirá contar con las más eficaces barreras técnicas contra un brote, si el personal técnico no está suficientemente preparado para esta contingencia; y viceversa. Lo que no debemos olvidar en ningún momento es la singular situación de estar tratando una amenaza sanitaria en un vecindario de gente mayor: cualquier intervención y protocolo que se proyecte, será aplicado en hogares. En TCU Arquitectos estamos sumamente sensibilizados con este hecho; de ahí que las soluciones propuestas mantengan en todo momento la calidad arquitectónica de los espacios, así como las áreas destinadas a actividades psicomotrices y lúdicas de los residentes.